Sufrieron violencia de género en el exterior y solicitaron ayuda en Israel

Durante mucho tiempo, D, una mujer judía de México, sufrió situaciones de abuso por parte de su marido. Le impiedía salir de la casa sin su permiso, ir a trabajar e incluso ha tenido episodios de violencia física en más de una ocasión. Una de ellas cuando llegaron a su casa después de pasear y él la acusó de sonreírle a un desconocido. Durante la pandemia, según el relato de la mujer, la casa se convirtió en un hervidero. “Estar con él las 24 horas del día fue una pesadilla. Me prohibió hablar por teléfono con mi familia y amigos. Exigía toda la atención”, contó D. “Yo ignoré mucho tiempo las señales y pensé que sería una situación pasajera”, agregó.

Archivo: marcha contra la violencia de género en Israel.

“Desde que empezó la pandemia, la cantidad de mujeres que llaman a la línea de emergencia se duplicó”Gili Sagi, voluntaria de No2violence. “En la pandemia me di cuenta de que ya no podía lidiar con esto yo sola. Aproveché un momento en que mi marido salió y busqué en Internet lugares en los que pudiera pedir ayuda. Encontré de casualidad la línea de emergencia de ‘NO a la violencia contra las mujeres’ (No2violence) y decidí llamar. Como judía, sabía que me ayudarían. Aquí en México no hay mucha conciencia sobre el tema y los servicios de atención a mujeres no están lo suficientemente desarrollados”. La historia de D no es un caso aislado. Decenas de mujeres israelíes que viven en el exterior, especialmente en Estados Unidos, acudieron en el último tiempo a esta organización para intentar salir del ciclo de la violencia de género. “Desde que empezó la pandemia, la cantidad de mujeres que llaman a la línea de emergencia se duplicó. En este momento atendemos unos 400 llamados al mes”, detalló Gili Sagi, voluntaria de la organización con sede en Israel.

Violencia de Género Religiosas

“En el último tiempo hubo un fenómeno por el cual las mujeres israelíes que viven en otros países llaman a nuestra línea de emergencia. También recibimos llamados desde Israel de personas que sospechan que una mujer de su familia que vive en el extranjero puede estar sufriendo una situación de violencia”, contó Sagi.L, de Nueva York, lleva 20 años de casada con un estadounidense y tienen tres hijos. Ella tiene que lidiar hace tiempo con una enfermedad crónica y afirma que ante el deterioro de su cuadro, su marido decidió dejarla. En un momento que intentaron reconstruir su relación, el hombre vendió a espaldas suyas la casa que era de los dos, la expropio de otras propiedades compartidas y puso a los niños en su contra. Compró un apartamento nuevo, lejos de donde vivían y dejó a la mujer aislada de sus vínculos habituales. La organización describió el caso como de violencia económica y la mujer sostuvo además que se sintió violentada a nivel psicológico.

Manifestación contra la violencia de género en Tel Aviv

“La red de apoyo de Israel para mujeres que sufren violencia es mucho más amplia que en muchos países desarrollados de todo el mundo”, explicó Sagi. “En muchos países del mundo no hay anuncios públicos y no cuentan con los servicios que existen acá, como unidades de violencia de género en las comisarías, información al personal médico en las prestadoras de servicios de salud para detectar mujeres que sufren violencia y demás. En este sentido, somos un país muy desarrollado”, evaluó.Cuando el padre de K, una mujer israelí que vive en Canadá, se enfermó, ella quiso ir a visitarlo a Israel, junto con sus dos hijos, para pasar con él sus últimos días. Su esposo se negó a firmar el permiso para que los niños pudieran salir del país. La amenazó diciéndole que si viajaba a Israel tal vez no tendría un lugar a donde regresar. La madre de K llamó a la línea de emergencia y contó la situación. “En muchos países del mundo, las líneas de ayuda no se publicitan tanto como en Israel”, explicó Sagi. “No hay una conciencia del problema, por lo que muchas mujeres judías o judías israelíes que viven en el extranjero se sienten cautivas de sus maridos y buscan ayuda en Israel”, concluyó.

Vía Ynet Español