“Tu madre y yo realizamos trabajos forzados en una fábrica que hoy produce misiles israelíes”

Roland Steinbrecher nunca había visto a su padre Adam así. De su rostro se desprendía temor y confusión. Sucedió en 2005, cuando se desempeñaba como jefe de la oficina para Polonia en la compañía de producción de armas Rafael. Como parte de sus tareas, hizo un primer viaje a la fábrica de armas nacional polaca “Mesko”. A su regreso Roland contó a su padre, nacido en Polonia, los pormenores del viaje.

Roland había emigrado junto a sus padres, a la edad de 11 años, de Polonia a Israel. Sospechaba que aquel viaje de negocios constituiría a nivel personal el cierre de un círculo familiar e histórico. Pero no se imaginaba cuán cercana y aterradora era la conexión entre su familia y aquella fábrica de armas polaca.

Adam y Felicia Steinbrecher.

“Mi padre no estaba muy entusiasmado con mi viaje”, recuerda. “Era un hombre de palabras y durante años escribió artículos para la prensa yiddish de Israel. Sin embargo, ni él ni mi madre hablaban en casa sobre el Holocausto. Tal vez querían protegerme como su hijo único”, relata Roland.

Ya en Polonia, cuenta que era fácil darse cuenta lo antigua que era la fábrica, establecida en 1922 y en la cual había tenido lugar la filmación de algunas escenas de “La lista de Schindler”. “Cuando volví le conté a papá. Se detuvo en los detalles y me preguntó dónde quedaba el lugar. Cuando se dio cuenta, se quedó petrificado. ‘Mamá y yo fuimos trabajadores forzados de esa fábrica’, me dijo en voz baja por primera vez”, reconstruye Roland.

Los difuntos Adam y Felicia Steinbrecher eran una joven pareja residente de la ciudad de Częstochowa cuando el nazismo invadió Polonia en 1939. Los nazis concentraron a decenas de miles de judíos en el gueto que habían establecido en la ciudad. Muchos de ellos fueron enviados a trabajar a una fábrica de municiones puesta al servicio de la maquinaria de guerra nazi.

“Una de las cosas que me contó mi padre es que trabajaban en la producción de elementos químicos peligrosos. Cuando los nazis entraron en las salas de producción, llevaban máscaras antigás. A los judíos no se les dio nada”, recuerda Roland.

Los pocos trabajadores que sobrevivieron a las tareas en la fábrica fueron trasladados a campos de concentración en 1944. Los Steinbrecher fueron transferidos a Buchenwald, en Alemania, de donde fueron liberados por soldados del ejército estadounidense en abril de 1945. La joven pareja se fue a vivir a París, de allí regresaron a Polonia y en 1958 emigraron a Israel.

La fábrica, que había empleado a miles de trabajadores forzados durante la ocupación nazi, cambió de nombre durante el régimen comunista. Sobrevivió luego a la desintegración de la Unión Soviética y a la transformación de Polonia en un estado independiente. En los últimos 16 años produjo miles de misiles israelíes que ahora se encuentran al servicio del ejército polaco, disponibles llegado el caso de una nueva invasión extranjera.

Monumento en memoria de las víctimas en la fabrica de armas de Polonia.

En el pequeño museo de la fábrica se encuentra un monumento en memoria de las víctimas, construido por el escultor lituano-israelí Saadia Bahat, él mismo sobreviviente del Holocausto y trabajador retirado de la compañía Rafael. “En homenaje a los miles de trabajadores judíos cuyas vidas fueron brutalmente cortadas en esta tierra por la maquinaria de guerra nazi”, dice en hebreo, polaco e inglés el texto que acompaña la escultura erigida por iniciativa de Roland Steinbrecher y financiada por Rafael.

“Debido a que hablo polaco y estoy en contacto por trabajo con gente de Polonia, recibo todo el tiempo el aprecio del pueblo de Polonia por Israel”, afirma Roland. “No se olvidan de la historia. Incluso cuando viajan a Israel por cuestiones técnicas o comerciales, preguntan si podemos ayudarlos a llegar al Museo del Recuerdo del Holocausto”.

Vía YNetEspañol