Historias de sobrevivientes, en una nueva acción de AMIA contra el olvido y el reclamo de justicia

La AMIA convocó al artista Pedro Roth para crear una original muestra de arte, a partir de testimonios de sobrevivientes del atentado del 18J, la tragedia de Once y Cromañón. Después de un encuentro íntimo realizado en Pasteur 633, los protagonistas de esta nueva iniciativa por la memoria, recorrieron cada uno de los lugares que los marcaron para siempre.

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Los límites del barrio de Once no sólo trazan una geografía cotidiana para todos nosotros. También configuran el escenario de tres tragedias demoledoras: el atentado terrorista contra la AMIA, el 18 de julio de 1994; el incendio en el boliche Cromañón, el 30 de diciembre de 2004; y el choque y descarrilamiento del tren en la estación de Once, el 22 de febrero de 2012. Todas fueron pesadillas reales que interrumpieron salvajemente cientos de vidas; provocaron heridas físicas y emocionales en muchas más; y hermanaron a todas sus víctimas y deudos en el laberíntico camino de pedir justicia y luchar contra la impunidad.

“Son tragedias distintas por muchísimas cuestiones pero iguales en la intensidad del dolor”, comenta Elio Kapszuk, director del Espacio de Arte AMIA, y organizador de un especial encuentro que AMIA convocó días atrás. Con la mirada puesta en la figura del sobreviviente, esta nueva acción impulsada por la institución devendrá próximamente en una original muestra de arte.

Tras las paredes del edificio de Pasteur 633, reconstruido después de la bomba que lo destruyó hace casi 23 años, tres sobrevivientes de las tragedias de AMIA, Cromañón y Once participaron, el pasado 2 de marzo, de un momento íntimo con el reconocido artista plástico Pedro Roth, sobreviviente del Holocausto.

Las palabras, los silencios y las lágrimas que se sucedieron a lo largo del encuentro demostraron la existencia de otro lenguaje: el de los sobrevivientes, aquel que hablan quienes llevan en el alma y en la piel las marcas de los infiernos transitados. Ese fue el idioma que hilvanó cada recuerdo y cada pensamiento en la tarde que compartieron con Pedro, Humberto Chiesa, sobreviviente del 18J,  Mailín Blanco, sobreviviente de Cromañón, y Norma Barrientos, sobreviviente de la tragedia de Once.

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Humberto Chiesa (AMIA), Mailín Blanco (Cromañón) y Norma Barrientos (Once)

El proyecto curatorial creado por Elio Kapszuk no tiene precedentes en la institución y representa un verdadero desafío. “Desde AMIA convocamos a Pedro Roth, sobreviviente del Holocausto y le propusimos encontrarse con sobrevivientes de las tragedias del barrio de Once para compartir testimonios. Las experiencias de vida que escuchó en la reunión que organizamos, son el nutriente para una nueva obra que Pedro ahora está creando”, adelanta Elio.

En efecto, bajo esa inspiración, el artista se encuentra interviniendo, una por una, las tapas de 170 cuadernos de bolsillo con “rostros del alma” que nacen de su trazo.

“Se trata de retratos, Retratos del alma, -señala Elio- que surgen de recuerdos propios y ajenos, realizados sobre las tapas de libretas tipo Moleskine, objeto muy usado por escritores, artistas y periodistas. La idea es que esos retratos sean el preámbulo de muchas hojas en blanco que esperan ser completados como la memoria”.

Todas las piezas juntas conformarán una gran obra que se inaugurará el próximo 11 de mayo en el Espacio de Arte AMIA. La obra de Roth luego se fragmentará el 7 de junio, Día del Periodista, cuando la institución entregue cada una de las libretas a 170 trabajadores de prensa, que se convertirán así en multiplicadores del valor de la memoria y el reclamo de justicia.

 

Relatos hermanados

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Sobrevivientes de las tragedias del 18J, Cromañón y Once en el encuentro con Pedro Roth que se realizó en AMIA

En Pasteur 630, Humberto Chiesa tenía su imprenta. Allí estaba junto con su socio Guillermo Galarraga, y su secretaria, organizando las tareas del día, cuando la onda expansiva de la bomba que explotó el lunes 18 de julio de 1994, destruyó por completo el local. Humberto sólo se acuerda del momento del estadillo: se despertó 45 días después cuando salió de coma en una sala del Hospital de Clínicas. Su socio, Guillermo, amigo íntimo desde el colegio, y Fabio Bermúdez, su empleado, perdieron la vida en el atentado.

En el 5° piso de AMIA, Pedro Roth, Norma Barrientos y Mailín Blanco escuchan atentamente el relato de Humberto. Al finalizar la reunión, los cuatro sobrevivientes acompañados por Elio, cruzarán para ver el lugar donde estaba su imprenta. Humberto mira el local donde hoy funciona un bar y saca las fotografías que trajo consigo. Son imágenes que muestran los daños que ocasionó la explosión. Las comparte y nadie puede creer cómo salió con vida de allí. “Tardé muchos años en recuperarme”, les cuenta.

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Después del encuentro, se recorrieron los lugares del barrio donde ocurrieron las tragedias

“Hasta hoy, me pregunto cómo es posible que yo esté aquí y mi hija, no”, dice entre lágrimas Norma Barrientos, sobreviviente de la tragedia de Once. Todos se emocionan con su relato. Y al ver la reacción de quienes la escuchan, Norma agrega: “Perdón si los conmoví. Me pongo hablar de ella y me lloro todo”. Ella es Karina, su hija de 14 años, que el 22 de febrero de 2012 insistió en acompañarla a su trabajo y viajar juntas en tren.

Después del choque, Norma quedó atrapada en el piso del vagón, aplastada por la gente. “Estaba muy dolorida pero no perdí el conocimiento. Preguntaba a cada rato dónde estaba mi hija”, se acuerda. Norma fue trasladada al Hospital Ramos Mejía. Días después, asistió en ambulancia al entierro de su hija. “Uno ya no vuelve a ser la misma. La vida cambia. Pero siento que ella me dice: Mamá, levantate y seguí adelante”.

“Fuimos compañeras de hospital”, dirá más tarde Mailín Blanco al recordar lo que vivió el 30 de diciembre de 2004, cuando el humo se apoderó del boliche Cromañón, dejando ciegos, indefensos y sin oxígeno a la mayoría de las personas que estaban en el lugar. “También me llevaron al Ramos Mejía y después fui al Hospital Italiano,” comenta.

Mailín había ido al recital con su hermano Lautaro, que no logró salir con vida del lugar. Después de un año de recuperación física, Mailín asistió a una reunión de sobrevivientes. “Qué lindo chico”, se dijo cuando vio llegar a Federico, hoy su esposo y padre de su hija Julieta. Federico perdió una hermana en el incendio. “Es increíble que Cromañón haya unido y creado algo bueno”, dice hoy aún sorprendida por la paradoja.

¿Dejaste de sobrevivir para empezar a vivir? La pregunta que un periodista le formuló a Mailín hace tiempo, hoy encuentra una respuesta irrefutable: “Sí, estoy segura de que hoy vivo; y que no sobrevivo”, contesta.

Pedro escucha a Mailín hablar de su historia de amor y de su hija. Y recuerda la pregunta acerca si puede haber poesía después del horror de los campos de concentración. “Esta reunión me confirma que hay poesía después de Auschwitz”, sostiene el artista.

Luego, pronuncia las palabras perfectas para cerrar la reunión: “Lo que estamos haciendo no es revivir. Es vivir. Y lo que hemos hecho hoy nos ayuda a todos a vivir”. Necesarias, con estas pinceladas el encuentro llegó a su fin. Las historias ya se habían convertido en testimonios “para que las futuras generaciones recuerden lo que ocurrió”.

 
Lugares de la memoria

FOTO DE CELULAR 1ra libreta de Pedro

La primera libreta intervenida por Roth

Pedro, Humberto, Norma y Mailín no se habían visto antes. Se conocieron el pasado 2 de marzo, cuando convocados por AMIA, compartieron una tarde para hablar de sus experiencias como sobrevivientes.

Después de escuchar los testimonios de cada uno de ellos, Pedro tomó una libreta naranja y dibujó en la tapa el primer “rostro del alma”, el puntapié inicial de su proyecto para AMIA. Esta primera libreta quedará en la institución como recuerdo del encuentro vivido.

Tras la conversación que mantuvieron, los sobrevivientes recorrieron el mapa que trazó su destino y aún marca su dolor. Primero, el local donde Humberto tenía su imprenta, en Pasteur 630. Luego, el santuario de Cromañón sobre la calle Mitre, donde se recuerda a las víctimas del incendio. Más tarde, el andén de la estación de Once.

Pedro, Humberto, Norma y Mailín caminaron, por momento, unidos. Se sostuvieron; se espejaron; se reconocieron como iguales. En cada uno de los lugares que transitaron, se hizo un minuto de silencio en homenaje a las víctimas que murieron en cada tragedia.

De regreso a AMIA, Pedro pintó diez nuevos cuadernos, y dio así el segundo paso de la obra que está creando para volver a hacer presente, a través del arte, aquello que ocurrió.

 

Dividir para multiplicar

Pedro Roth

La obra de Roth se podrá ver a partir del 11 de mayo en el Espacio de Arte AMIA

La obra colectiva formada por todos los cuadernos seguirá existiendo en un formato digital, a través de un video, que sintetizará el encuentro de Pedro Roth con los sobrevivientes, su resolución gráfica, su muestra en el Espacio de Arte AMIA, y la disolución de la obra entre 170 personas.

“En este caso el arte puede hacer magia con las matemáticas. Mientras que la obra se fracciona, en vez de dividirla multiplicará su valor simbólico: en manos de los periodistas continuará su transmisión, y a través de su labor, seguirá exigiendo justicia”, concluyó Elio.

 

 

Fotos: Germán García Adrasti – Diario Clarín

Agradecemos a Clarín la cobertura del encuentro.

Nota: http://www.clarin.com/cultura/arte-ilumina-tragedias-amia-once-cromanon_0_HJzbh4Iqx.html

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