Recordamos a Alberto Gerchunoff, autor de “Los gauchos judíos”

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Alberto Gerchunoff

En el aniversario de su nacimiento, recordamos al célebre escritor judío Alberto Gerchunoff y su valioso legado. Su figura y obra representó el deseo del inmigrante por ser aceptado cabalmente en la sociedad que le dio cobijo y  una intención permanente por entrelazar su identidad judía con la cultura del país.

Fascinante orador, gran prosista de la lengua española y maestro de periodistas, dio cátedra del buen escribir en las columnas del diario La Nación. Si hay una obra literaria que echó las bases de la literatura judía argentina, es sin duda “Los gauchos judíos”, publicado en el centenario de la Revolución de Mayo.

La combinación entre el gaucho autóctono y el judío recién llegado simbolizaba la carta de presentación de miles de inmigrantes que deseaban dejar atrás la hostilidad de sus tierras de origen para formar parte de la nueva nación. No es un detalle menor que el texto que abre el libro se titule “Génesis” y el campo argentino sea retratado como una nueva tierra prometida.

La obra, con su tono de añoranza, relata la ambivalente relación entre los nuevos colonos y los criollos, suavizando muchas veces los conflictos propios que suceden cuando dos culturas  – con sus tradiciones, sus idiomas y sus rituales – se encuentran cara a cara por primera vez.

Por lo que cuenta, por el modo elegido para contarlo y por lo que a veces decide callar, los relatos dejan traslucir las certidumbres, las ambigüedades y los temores pero, sobre todo, las ilusiones de los primeros inmigrantes judíos integrados al proyecto colonizador agrícola.ilustracion-omar-panosetti-gerchunoffIlustración de Gerchunoff, por Omar Panosetti 

Nacido en la Rusia zarista el 1 de enero en 1883, llegó a la edad de tres años al país. Su familia se instaló entonces en la colonia de Moises Ville, Santa Fe, iniciando la vida rural sin persecuciones antisemitas. Pero pese a la pronta aclimatación al nuevo modo de vida y a la nueva realidad geográfica, social y política, la desgracia golpeó a la familia en 1891.

Un gaucho ebrio, sin ningún motivo, asesinó a su padre además de herir a su madre y a su hermana mayor. Luego del dramático suceso decidieron mudarse a la Colonia Rajil, Entre Ríos, donde Alberto – como fue llamado el niño desde la llegada a la Argentina – capturó las imágenes que luego inmortalizó en sus relatos. El fracaso de algunas cosechas y las plagas de langostas, impulsaron nuevamente a su madre a trasladarse con sus hijos, esta vez, a Buenos Aires. Tras una vida en el campo y sin conocer oficio urbano, la aclimatación en la ciudad tampoco fue fácil.

“De noche, estudia. Un amigo le enseña gramática, historia, ciencias. Un compañero de trabajo le presta una vieja edición del Quijote y, junto al perfeccionamiento del idioma, crecen sus ansias culturales. Sueña hacer metódicos sus estudios, dar examen en el Colegio Nacional, acceder a un posible doctorado. ¿Por qué no? Es rápido para aprender, le encanta la lectura, tiene inquietudes, audacia, facilidad de palabra, coraje”, escribió Feierstein en Alberto Gerchunoff, el argentino más judío, el judío más argentino. La cultura como forma esencial de integración.

“Los trabajos pesados fueron las lecciones filosóficas que recibí en la edad de la escuela y de las correrías callejeras”, rememoraba el propio Gerchunoff.  “A la noche, después de la jornada difícil, al abrir el primer libro, renacía y me sentía dueño de un nuevo universo, fuera de la verdad vulgar, y me prometía conquistarlo y hacerlo mío”. Con esa determinación se transformó en escritor, y comenzó una vida activa en la política participando enérgicamente en el ámbito nacional.

Pero no debe asombrarnos que pese a ser Gerchunoff el autor de una veintena de libros de diversos géneros, y pese a haber publicado miles de textos y notas periodísticas (durante más de cuatro décadas desde 1908 a 1950 trabajó en La Nación), su nombre siga intensamente unido a su inaugural “Los gauchos judíos”. Instala con esta obra  la mítica figura del “gaucho judío”, referencia que sigue hoy vigente para las generaciones de descendientes de esos pioneros.

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Por su parte, su figura constituye un lugar singular entre los clásicos de las letras argentinas de la primera mitad del siglo XX, pero no sólo como autor, también como personaje. Así lo describe el poeta Baldomero Fernández Molero en “La tertulia de los viernes”:

He aquí a Gerchunoff / que irrumpe pomposamente / galeón empavesado / de nubes y gallardete. / …Garchunoff está a sus anchas / nunca le vi en estrecheces, / rumorea, habla, ruge, / va del arroyo al torrente. / Los anteojos de carey / a mitad del caballete, / la punta de la nariz / le endulzan benevolentes.

En la fecha de su natalicio, acontecido el 1º de enero de 1883, celebramos su importante rol como protagonista y forjador de la comunidad judía argentina. Alberto Gerchunoff falleció el 2 de marzo de 1950 en la Ciudad de Buenos Aires y su tumba se encuentra en el Cementerio Israelita de Liniers.

 

Fuentes:

  • Davar Revista Literaria, números 31-32-33 – “Homenaje en Memoria de Alberto Gerchunoff”, Sociedad Hebraica Argentina, Buenos Aires, 1951.
  • Feierstein, Ricardo, Alberto Gerchunoff, el argentino más judío, el judío más argentino, Capital Intelectual, Buenos Aires 2013.
  • Toker, Eliahu,  “Prólogo” en Alberto Gerchunoff: Entre Gauchos y judíos, Colección Identidad Nacional, Secretaría de Cultura de la Nación en cooproducción con Editorial Biblos, Buenos Aires 1994.
  • Toker, Eliahu y Weinstein, Ana, Sitios de la memoria: protagonistas y forjadores de la Comunidad Judía Argentina, Ed. Milá, Buenos Aires, 2005.

 

Nota aportada por el Centro de Documentación sobre Judaísmo Argentino “Marc Turkow” centro@amia.org.ar

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