MANTENER LA TRADICIÓN JUDÍA SIN JUDÍOS

Cuando el 1 de septiembre de 1938 los alemanes invadieron Polonia, Kutno tenía cerca de 27.000 habitantes de los cuales casi 7.000 eran judíos. Hoy, a más de 75 años, la población alcanza los 48.000 habitantes, pero la presencia judía es nula.

Desde el primer momento en que el ejército germkutno 2ano tomó Kutno, la  persecución al pueblo judío fue incesante. El maltrato y el sometimiento a  tareas forzosas e indignas con el único fin de burlarse de ellos, era moneda  corriente.

Hacía 1940 todo empeoró. Todos los habitantes de origen judío fueron  despojados de sus viviendas y comercios, y las sinagogas destruidas al igual  que las casas de estudio.

Los casi 7.000 judíos fueron desplazaron hacia una superficie de 5.000 metros cuadrados que muchos años atrás había sido una planta refinadora de azúcar y que sería el lugar indicado para la conformación del campo de concentración Judenlager Konstancjaa.

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Las instalaciones no alcanzaban siquiera para amontonar a los prisioneros que en muchos casos dormían directamente a la intemperie, A diferencia de otros guettos, en Konstania los alemanes ni siquiera trataron de mantener la apariencia de una ciudad tranquila. Los Judíos Kutner (como eran llamados) pasaron por la peor situación de todas las comunidades en los territorios polacos ocupados por los alemanes.

El capítulo más trágico se cerró en 1942 con la clausura del Judenlager Konstancja a causa de una presunta epidemia de Tifus. De modo tal, todos los que allí estaban fueron deportados hacia el campo de exterminio de Chelmno, una ciudad cercana a Kutno, en donde fueron exterminados en las cámaras de gas.

Al finalizar la guerra en 1945, los únicos 50 sobrevivientes judíos de Kutno tomaron la decisión de regresar a su ciudad natal, pero poco después emigraron hacía otros países debido a la atmósfera anti judía que perduraba.

Por décadas y décadas, nunca se volvió a recordar la brutalidad ocurrida en la ciudad. El cementerio, que aún hoy permanece intacto, es la única construcción que recuerda el paso de la comunidad judía local junto a cientos de fotos recopiladas por varios museos como esta.

kutnp Sin embargo, como el recuerdo, la tradición y la transmisión son    indestructibles e imborrables, una propuesta impulsada por  docentes de  diversas escuelas devino en 1993 en la creación de  un festival que  celebra la vida y la cultura judía a pesar de no  haber un solo habitante  judío.

Allí, cientos de alumnos de escuelas primarias de Kutno  participan de  festival entonando canciones de hebreo e idish y  cocinando surtidos bocados típicos de la cocina judía.

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