120 años, 1 millón de historias

"Cuando vi la imagen en el Luaj fue una mezcla de sorpresa y emoción", cuenta Sara

“Cuando vi la imagen en el Luaj fue una mezcla de sorpresa y emoción”, cuenta Sara

Sara recibe el Luaj en su casa, comienza a hojearlo y al pasar el mes de abril se encuentra con un recuerdo invalorable: en el separador “Juventud en acción” hay una foto donde están sus amigos de la adolescencia.

“Cuando vi la imagen en el Luaj fue una mezcla de sorpresa y emoción, y de inmediato les escribí a Tzvi y a Abraham para compartir mi sentir. Ellos fueron mis Madrijim y viven en Israel”, nos cuenta Sara, quien fue docente durante 30 años dentro de la Red Escolar Judía y desde hace 36 es socia de AMIA, por lo que recibe el calendario todos los años en su casa.

Lo primero fue descargar la versión digital que está colgada en la página web. Así el Luaj traspasó fronteras. Y la emoción siguió. Recuerdos, anécdotas, historias de una época que hace tiempo quedó atrás pero vuelve tan vívida como si hubiese sido ayer. Entonces, Sara llegó al Departamento de Comunicación. Ella y sus amigos querían tener la foto para seguir buscando rostros conocidos.

El Encuentro de Juventud en AMIA

El Encuentro de Juventud en AMIA

“Calculamos -recuerda, ofreciendo un contexto- que fue en el año 1965, yo tenía 15 años y los Madrijim dos o tres más. Si bien yo no estoy (seguramente me hice la rata ese día jajaja), aparecen otras caras conocidas de gente que compartió conmigo aquellos hermosos años en la Tnuá Hejalutz Lamerjav”.

Una foto, varias décadas en el medio y un vínculo que sigue siendo estrecho, tanto desde lo personal como desde lo comunitario. “Voy a enviarla a todos para tratar de encontrar sus huellas”, advierte Tzvi. Así la imagen sigue circulando y la historia se va construyendo; y cada acción, palabra y lazo la fortalece.

Cumplimos 120 años. Hay un millón de historias. Contanos la tuya!

(Fotografía del Archivo del Centro Marc Turkow)

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