Rosh Hashaná: El llamado a despertar

“Holidays”, de Michal Meron

“Holidays”, de Michal Meron

El año 5774 está terminando y el calendario hebreo nos pide evaluar lo vivido para recuperar en nosotros la chispa divina. Es tiempo de mirar retrospectivamente, de preguntarnos y escuchar para renovar mente y espíritu.

El sonido del Shofar, el más antiguo y primitivo instrumento de viento, toca las fibras más íntimas y funciona como un “despertador espiritual” que demanda ir hacia lo más profundo. Su llamado nos despierta y revitaliza nuestros sueños para avanzar con los ojos bien abiertos hacia los objetivos que nos planteamos para el año que comienza.

El 5775 llega permitiéndonos emerger como individuos, familias, comunidad y sociedad con mayor creatividad, capacidad, energía y disposición interna. Los días desde Rosh Hashaná, el de Iom Kipur y los siete entre ellos tenemos la posibilidad de corregir nuestros errores y la oportunidad de un nuevo comienzo.

Desde Rosh Hashaná hasta Iom Kipur podemos corregir nuestros errores y vislumbrar un nuevo comienzo.

Desde Rosh Hashaná hasta Iom Kipur podemos corregir nuestros errores y vislumbrar un nuevo comienzo.

Hay quienes ven el perdón como una forma de debilidad pero disculparse es una muestra de fortaleza, de amor y de reconciliación. En Iom Kipur rectificamos el daño y podemos disculparnos desde el corazón, con conciencia. El cambio precisa de tiempo, trabajo y constancia; de reflexión y acción.

Podemos elegir ingresar al 5775 a través de las puertas de la solidaridad, el amor, la entrega, la calidad y la justicia. Quizás este 5775 nos permita reparar y mejorar, conservando la unidad y la compasión. Que este sea un año de Paz para toda la Humanidad.

Compartimos un poema del escritor Edmond Jabes, para avanzar sabiendo lo que fuimos, lo que somos  y aquello a lo que queremos llegar.

El más alto desafío

Y el hombre dijo a ese Dios:
“No oigo sino a Ti, pero no Te oigo.
No veo sino a Ti, pero no Te veo.
No busco sino a Ti, pero no Te busco.
No espero sino a Ti, pero no Te espero.
No concibo sino a Ti, pero no te concibo.
No golpeo sino a Ti, pero no te golpeo.
No me interrogo sino en Ti.
No me valoro sino en relación a Ti.
No hay sino palabra en el seno de Tu palabra.
No soy vocablo sino donde Tú estás escrito”.
Y Dios dijo al hombre:
“Soy la despótica, la obsesiva, la más enigmática
de tus creaciones, después del verbo”.
Y el hombre dijo:
“¿Soy el verbo?”
Y Dios dijo:
“Soy la interrogación del verbo”.
Y el hombre dijo:
“¿Soy el verbo en consideración?”
Y Dios dijo:
“Que tu hálito, oh blancura, sea grafía previa
en el mármol negro de Mi palabra. De lo que se
escribe febrilmente de día, las tablillas de la noche
nos permitan la lectura”.
Y el hombre dijo:
“Mi lengua es polvo locuaz. Dame otra lengua”.
Y Dios dijo:
“El polvo es mármol y el vacío, universo”.
Y el hombre dijo:
“¿Dónde estoy?”
Y Dios dijo:
“¿Qué importa dónde estás? Donde estás, ya no te veo”.
Y el hombre dijo:
“¿Te di acaso ojos demasiado débiles?
Y Dios dijo:
“Me has dado ojos de infinito”
Y el hombre dijo:
“Hunde Tu mirada en mí. Llevo en mi seno el infinito”.
Y Dios dijo:
“Que nuestra ausencia sea alianza”.
Y el hombre dijo:
“¿Dónde estás Tú?
¿Dónde estoy yo?”

Fuente: “Panorama de la poesía judía contemporánea, celebración de la palabra”. Selección y Prólogo: Eliahu Toker. Ed. Milá, 1989.

Anuncios