El futbolista que se burló de Hitler

A los 14 años debutó profesionalmente

A los 14 años debutó profesionalmente

Nacido en 1903 en el seno de una familia judía obrera de origen checo, Matthias Sindelar pasó su infancia pegado a una pelota de fútbol. Su pasión por este deporte pronto lo hizo destacar como uno de los mejores y a los 14 años debutó profesionalmente. Poco a poco, se convirtió en un gran jugador, lo que le permitió formar parte de la selección austriaca con tan solo 16. Su instinto goleador y su gran calidad le convirtieron en el mejor jugador del momento.

Su leyenda creció a pasos agigantados, convirtiéndose en un verdadero ídolo de masas para toda Austria. El fútbol de Sindelar maravillaba a todos, lo que le valió el sobrenombre de El Mozart del fútbol por su elegancia en el juego. Su impronta fue tan espectacular que Austria se convirtió en una de las selecciones más temidas del momento. Ganó fama no sólo por sus numerosos goles, sino por su control de balón y sus extraordinarios pases, destacando nítidamente sobre otros futbolistas europeos de su tiempo.

Hitler, sabedor de la importancia propagandística del deporte y con la vista puesta en el Mundial de 1938, reclutó a la fuerza a los mejores jugadores de la selección austriaca, conocida como el ‘Wunderteam’. Todos los austriacos pasaron a formar parte del equipo nacional alemán. El mejor jugador del momento no participó en ninguno de los partidos de preparación mundialista de Alemania, simulando diversas lesiones para no formar parte del conjunto nazi.

Sindelar fue convocado al “partido final” de la selección austriaca de fútbol contra Alemania tras la anexión de Austria a la Alemania nazi en 1938, siendo que dicho encuentro fue planeado por las nuevas autoridades nazis como un juego amistoso de bienvenida de los futbolistas austriacos a su integración en el equipo del Tercer Reich.

Fue apodado el Mozart del fútbol

Fue apodado el Mozart del fútbol

El partido se disputó el 3 de abril de 1938 en el Estadio Prater de Viena y, pese a que se esperaba que los futbolistas austriacos permitieran un fácil triunfo alemán, Austria venció por 2-0 con goles de Karl Sesta y Sindelar, quien festejó bailando frente a la tribuna donde estaban sentados los dignatarios nazis invitados al juego, enfurecidos por haber sido dejados en ridículo, Tras este juego, Sindelar se negó a abandonar su país, pero también rehusó las posteriores llamadas a incorporarse a la selección de fútbol de la Alemania nazi con miras a la Copa Mundial.

Se había ganado la enemistad del régimen nazi, quien lo consideraba un sujeto subversivo para el régimen, además de ser un “amigo de los judíos”, y mostrarse “reacio a acudir a manifestaciones del Partido”. La GESTAPO empezó entonces una persecución sistemática hacia Sindelar, quien finalmente tuvo que abandonar la profesión que más quería para empezar a vivir en la clandestinidad, intentando escapar de las autoridades nazis.

Condenado al anonimato, tuvo que vivir oculto durante el resto de su existencia. El 23 de enero de 1939 se encontró el cadáver del futbolista junto al de su pareja, María Castagnola, fallecidos por intoxicación de monóxido de carbono. Nunca se sabrá si fue un suicidio o un asesinato, pero la barbarie nazi acabó, de una manera u otra, con el mejor jugador austriaco de todos los tiempos.

Las leyes alemanas prohibían entonces funerales públicos para los suicidas y los jerarcas nazis ocultaron la real causa de muerte ante el temor de que negar un funeral público a Sindelar provocaría la indignación de los vieneses, que ya lo consideraban un héroe popular. Miles de aficionados, de todos modos, se despidieron en las calles del genial futbolista, el único que fue capaz de desafiar a Hitler.

Fuente: El Confidencial y Wikipedia.

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