El edificio de AMIA cumplió 15 años

Construido sobre el pozo y las ruinas del viejo edificio, como un triunfo sobre la muerte, un símbolo de memoria y justicia, el nuevo edificio de AMIA fue inaugurado el 26 de mayo de 1999 en Pasteur 633, casi cinco años después del brutal atentado terrorista, que asesinó a 85 personas.

Al empezar a pensar el proyecto de reconstrucción, las autoridades comunitarias decidieron mantenerlo en el antiguo emplazamiento; como un signo de tenacidad frente a la mezcla de angustia, miedo y bronca que muchos amigos y familiares de las víctimas sintieron al pasar por ese sitio, situado en pleno barrio de Once.

Tras definirse el lugar, la institución realizó una selección de antecedentes y su Comité de Reconstrucción decidió encomendar el anteproyecto a un equipo integrado por los arquitectos Alberto Bystrewicz, Luis Bernardo Erijimovich, León Gradel, Leo Kopelioff, Luis y Julio Grossman, Horacio Najlis-Nora Wolaj, Jorge Sumbre, Carlos Szlak, Alfredo Szmulewicz, y Gustavo y Leonardo Saiets.

Además, participaron los ingenieros civiles Moisés D. Altman, Aarón Warszawski, Carlos Yablonovsky (z”L), Miguel Bruckner (Z”L) y Efraim Rebrij, quienes hicieron su tarea en forma absolutamente honoraria, dedicándole muchas horas semanales hasta la total terminación del trabajo.

En las planchas de madera oscura familiares y amigos de los muertos grabaron sus nombres

En las planchas de madera oscura familiares y amigos de los muertos grabaron sus nombres

El edificio se comenzó a construir en agosto de 1995. Si bien las dimensiones son similares a las del antiguo lugar, inaugurado en 1945, la diferencia está puesta en la seguridad. Se proyectó un cuerpo compacto con un porcentaje de hormigón superior al de cualquier construcción estándar.

El alejamiento de la nueva edificación de la vereda permitió conservar a la vista las cicatrices dejadas por el viejo edificio sobre la entrada principal. Ocho de las planchas de madera oscura que sirvieron como empalizada luego de la explosión, donde los familiares y amigos de los muertos grabaron sus nombres, cuelgan del frente de la nueva sede, para recordar ese horror y reclamar justicia.

Tras el muro de acceso, en plaza seca, se encuentra el Monumento a las Víctimas de la AMIA, obra del artista israelí Yaacov Agam: una escultura abierta y multifacética, que el observador puede rodear, descubriendo distintas imágenes. También están presentes un candelabro ritual (Januká), un arco iris que remite a la historia del diluvio universal, una Menorá (candelabro de siete brazos), el Maguén David, y diferentes placas recordatorias.

En plaza seca está el Monumento Agam

En plaza seca está el Monumento Agam

Más de 2 mil personas asistieron aquel 26 de mayo de 1999 al acto de reapertura, que comenzó con el toque de sirena para recordar el ataque del 18 de julio de 1994. 20 años después del atentando a la AMIA, en el nuevo edificio comunitario conviven hoy diversas instituciones judías, que trabajan intensamente para seguir construyendo juntas la historia de la comunidad.

La organización, a sus 120 años, ofrece programas sociales, servicio de empleo y una intensa agenda de actividades artísticas, educativas y recreativas para todas las edades. Sobre sus escombros y aún con las heridas abiertas, AMIA abrió sus puertas, contribuyendo con la inclusión y el pluralismo en la sociedad, haciendo oír sus reclamos, dando lugar a la vida y la continuidad.

En el marco de una propuesta que reúne información y emoción, se ofrece la posibilidad de conocer por dentro el edificio haciendo el circuito turístico. Para mayor información sobre agencias autorizadas, días, horarios y costos, contactarse por mail a tour@amia.org.ar

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