Eliahu Toker, homenaje a la condición judía

Eliahu Toker

Eliahu Toker

El barrio de Once, el ídish y los poemas, se entrelazan en la biografía de Eliahu Toker. Se recibió de docente de hebreo, ejerció como arquitecto pero su verdadera pasión fue la poesía. Su extensa producción creativa es un legado que forma parte de la cultura judía.

“Ser un escritor judeo-argentino, más allá de lo que testimonie mi poesía, es un compromiso y una militancia que comencé a ejercer bastante antes de darme cuenta de que estaba haciéndolo”, expresó Toker, quien tiene en su haber una docena de poemarios.

Editó antologías traducidas, con textos en ídish y hebreo, que incluyeron a Itsjok Katzenelson y Scholem Aleijem, y escribió once libros de humor. Asimismo, organizó antologías de las obras y  participó en la organización de debates de escritores judíos latinoamericanos. “Entre otros temas -explicaba- me interesó indagar acerca de los puntos de encuentro y desencuentro entre lo judío y lo argentino, entre lo judío y lo latinoamericano, tal como se expresa en la literatura, en la poesía, en ídish y en castellano”.

Toker incursionó también en la curaduría de muestras, con “De la destrucción a la reconstrucción. 18 de julio de 1994” y “Álbum de una Comunidad. Centenario de la Colonización Agrícola Judía en la Argentina”, ambas con Ana Weinstein. Junto a ella escribió, además, varios libros, como “La letra ídish en tierra argentina” o “Sitios de la memoria. Los cementerios judíos porteños de Liniers y Tablada en la historia y la cultura”, entre otros.

Calificado como un poeta “didáctico y muy sencillo, pero a la vez profundo y ordenado para transmitir sus pensamientos y conocimientos”, fue una persona amable y sencilla. Apasionado del ídish, supo convertirse en una figura intelectual que trabajó sobre la historia de la comunidad judeoargentina. Asumió, desde su rol, la tarea de hablar de Israel y de lo que significa para los judíos.

A dos años de su fallecimiento, en 2012, AMIA organizó un “Lejaim por Eliahu Toker”, una actividad con contenidos artísticos y literarios. El evento, desarrollado en conjunto con Carina y Gabriel Toker, con el apoyo del Joint y la Fundación Raoul Wallemberg, se desarrolló en la sede de Pasteur con entrada libre y gratuita. 

Como todo creador fundamental, realizó una obra que merece ser descubierta y traspasar generaciones. Es ahora tarea nuestra propiciar su difusión en las diversas formas en las que se expresó. El documental homenaje “Una vida iluminando”, realizado por Carina Toker, Gabriel Toker y AMIA, es un comienzo para conocerlo o recordarlo:

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