Irena Sendler «El Ángel del Gueto de Varsovia»

Al estallar la Segunda Guerra Mundial, Irena Sendler era una trabajadora social de 29 años, empleada en el Departamento de Acción Social de la municipalidad de Varsovia. Luego de la ocupación alemana, el departamento continuó atendiendo a un gran número de pobres y desposeídos en la ciudad. Irena Sendler utilizó su puesto de trabajo para ayudar a los judíos, aunque ello se convirtiera en prácticamente imposible una vez que el gueto fue sellado en noviembre de 1940.

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Irena Sendler

Cerca de 400.000 personas habían sido conducidas a la pequeña área asignada al gueto y su situación muy pronto se vio deteriorada. Las pobres condiciones higiénicas en el hacinado gueto, la falta de alimentos y suministros médicos, resultaron en epidemias y altos índices de mortandad. Irena Sendler, corriendo un enorme peligro a nivel personal, ideó formas de introducirse en el gueto y ayudar a los sufridos judíos, y logró obtener un permiso de la municipalidad que le permitía entrar al gueto a inspeccionar las condiciones sanitarias. Una vez dentro del gueto, estableció contacto con los activistas de la organización de bienestar judío y comenzó a ayudarlos, en especial, a pasar clandestinamente a la parte aria de la ciudad y a hallarles escondites.

Una vez fuera del horror, era necesario elaborar documentos falsos para los niños, darles nombres católicos y trasladarlos a un lugar seguro, normalmente monasterios y conventos, donde los religiosos siempre tenían las puertas abiertas para los niños del Gueto.

Irena apuntaba entonces en pedazos de papel las verdaderas identidades de los pequeños y sus nuevas ubicaciones, y luego enterraba las notas dentro de botes y frascos de conserva bajo un gran manzano en el jardín de su vecino, frente a los barracones de los soldados alemanes. Allí aguardó, sin que nadie lo sospechase, el pasado de los 2.500 niños del Gueto hasta que los nazis se marcharon.

Los nazis supieron de sus actividades y el 20 de octubre de 1943, Irena Sendler fue detenida por la Gestapo y llevada a la infame prisión de Pawiak, donde fue brutalmente torturada.

Con el final del conflicto se desenterraron los 2.500 botes escondidos bajo el manzano, y los 2.500 niños rescatados del gueto recuperaron sus identidades olvidadas. La gran mayoría había perdido a sus padres, así que muchos fueron enviados con otros familiares o se quedaron con familias polacas, pero todos conservaron a lo largo de su vida un agradecimiento infinito a Irena Sendler.

En 1965 la organización Yad Vashem de Jerusalén le otorgó el título de Justa entre las Naciones y se la nombró ciudadana honoraria de Israel.

En el judaísmo, este es el mayor reconocimiento que realiza la comunidad junto al Estado de Israel, para agradecer las miles de vidas judías que salvaron muchos gentiles en época de guerra mundial.

Fuente Yad Vashem

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