La influencia judía en el arte de Chagall

La historia de uno de los artistas más reconocidos del siglo XX comienza un 7 de julio de 1887 en Rusia, cuando Marc Chagall nace con el nombre Moishe Segal. El mayor de los nueve hermanos decide iniciar sus estudios artísticos y para eso se traslada a la ciudad de San Petesburgo. Luego se muda a París, alternando entre los dos países y recibiendo influencias que se ven reflejadas en sus obras, que concilian diferentes estilos.

Marc_Chagall_1941

Marc Chagall

En 1919 asume como director del Teatro Judío Estatal de Moscú, cargo que ocupa hasta 1922. Participa activamente en la renovación cultural de Rusia y trabaja con entusiasmo para un gobierno que promete otorgar a los judíos la plena ciudadanía rusa. Sin embargo, su condición de judío lo obliga a iniciar un peregrinaje por Francia y Estados Unidos, retornado definitivamente a París al concluir la Segunda Guerra Mundial.

Fiel a su herencia familiar, Chagall propuso un acercamiento a la cultura a través de la poesía y del color. La influencia de la tradición judía se observa en los motivos que configuran su pintura; así como también en la estructura, los ritmos, y la expresión de las formas, que recuerdan a los caracteres hebreos por su estilización y por su síntesis expresiva.

En 1920 realizó el decorado escénico y arquitectónico para el Teatro de Arte Judío de Moscú. Estas pinturas, tras permanecer perdidas durante más de 50 años, fueron encontradas en 1991. Después de ser restauradas, ahora pueden contemplarse como un conjunto muy significativo en su trayectoria.

Una de sus obras

Una de sus obras

Lo cierto es que las influencias formales de Chagall se funden con sus propias vivencias personales. Su pintura encarna una memoria que funde los recuerdos con la imaginería del folclore popular ruso, constituyendo una unidad indisoluble entre realidad y fantasía.

En sus 98 años, el artista nunca renunció a las demandas de una imaginación anclada en la infancia y poblada de cabras y vacas voladoras, de novios, violinistas, rabinos, cielos y tejados. En esa vorágine de personajes y símbolos son reconocibles algunos de los recuerdos de su entorno infantil, en el barrio judío de la ciudad rusa de Vitebsk, y una importante historia cultural que enriquece una herencia milenaria.

El 20 de octubre en el Cine Club AMIA se proyectará “CHAGALL”, documental sobre la obra y la vida del gran pintor judío.

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