¡Feliz Día del Padre!

Hay familias más tradicionales y otras que escapan a los formalismos. Están las que comienzan a prepararse para un acontecimiento meses antes, de modo que no las agarre desprevenidas. En la otra vereda, hay otras que llegan con el tiempo justo y gracias a la colaboración de todos los integrantes del clan. Lo cierto es que ninguna desaprovecha la oportunidad de reunirse, de encontrarse y compartir.

6612-000047Aparte de las fiestas del calendario hebreo, suele haber anualmente otros motivos y fechas que motivan la reunión familiar, convirtiéndose también en tradiciones que se esperan año a año. El Día del Padre se celebra en muchos países del mundo en diferentes fechas.  Si bien la propuesta surgió en Estados Unidos (en 1924 el presidente Calvin Coolidge lo convirtió en un festejo nacional), la celebración se extendió muy rápido a otras partes del mundo. En Argentina se estableció el tercer domingo de junio. Las familias se reúnen ese día como una manera de homenajear a los padres y reconocer su papel preponderante en la vida de los hijos.

En el judaísmo el día del padre no tiene una fecha específica, sin embargo en la celebración de Shavuot, en la que el pueblo judío recibe la Torá en el Monte Sinaí, se destaca en el pasaje: “Honra a tu padre y a tu madre”. Celebrar la unión entre padres e hijos, aunque no está formalizada en el calendario, está implícita en esta frase y en otras tantas enseñanzas.

Se trata de un vínculo único que se construye sin manuales ni recetas; desde la admiración, el amor y el cuidado como premisas esenciales. El poeta Eliahu Toker, en su libro Papá, mamá y otras ciudades lo expresa  de esta manera:

Eliahu Toker

Las manos de mi padre

La pesada plancha y la tijera de sastre

tenían la forma de las manos de mi padre.

El día y la noche, el dinero y la miseria

tenían la forma de las manos de mi padre.

La bronca y la dicha, el poder y la vergüenza

tenían la forma de las manos de mi padre.

El frío y la sombrea, el llanto y la esperanza

tenían la forma de las manos de mi padre.

La mesa y la casa, la risa y la tristeza

Tenían la forma de las manos de mi padre.

Cuando salí a la calle y me miré las manos

tenía la forma de las manos de mi padre.

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