Teatro idish en Argentina y el rol de AMIA

El teatro es un espacio de expresión, de reflexión, de diversión y también de identificación. Comedia, drama, stand up y tantos otros tipos de obras atraen diferentes públicos, sin perder concurrencia ni disminuir su oferta. El teatro judío moderno comenzó en Rusia y Europa oriental. El dramaturgo Abraham Goldfaden es considerado su fundador. En 1900, con los movimientos migratorios, el teatro idish comenzó a expandirse. Esto fue lo que ocurrió en Argentina, donde despertó la atención de los inmigrantes que se establecieron en Buenos Aires.

Sede de la Jevrá Kedushá (AMIA). Abajo funcionaba el teatro Ombú.

Sede de la Jevrá Kedushá (AMIA). Abajo funcionaba el teatro Ombú.

“AMIA Comunidad judía y los amantes del teatro judío, en conmemoración de los 100 años del teatro idish en Argentina. Aquí, en este solar, funcionó el teatro idish Ombú. En su escenario, los sueños y las palabras fueron las lágrimas y las risas de una platea cuyo espíritu aún pervive en la memoria colectiva”, 19 de noviembre de 2001, Secretaría de Cultura. Este texto pertenece a una de las placas que se encuentran en la Plaza Seca de la sede AMIA (Pasteur 633) y deja sentado que en este predio funcionó el teatro Ombú, una de las salas donde regularmente se representaban obras en idish.  Excelsior, IFT, Soleil y Mitre fueron algunas otras.

AMIA fue, desde siempre, punto de encuentro y de participación comunitaria, sitio para la memoria y observancia de las tradiciones. Se llevaron a cabo, así mismo, funciones a beneficio de alguna causa, institución o, incluso, persona. De este modo, concurrir al teatro implicó un momento de esparcimiento pero también  una oportunidad para encontrarse con los paisanos, de hablar y escuchar la lengua materna, y de combatir el desarraigo.

Placa Ombú

Placa en la Plaza Seca

Purim, Sucot y otras festividades fueron algunos de los temas elegidos para los espectáculos. Además el teatro idish les permitió a los inmigrantes conocer las obras de los grandes autores argentinos y los clásicos de la literatura universal. Mientras tanto, los elencos que llegaban del exterior realizaban giras por las colonias judías.

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Misha Schwarz, escenógrafo de teatro idish.

Su desarrollo artístico y económico, contribuyó al surgimiento de grandes estrellas. Benjamín Palepade fue uno de los actores de lengua idish  y también quien con más fuerza se enfrentó al star system por contratar en el exterior actores de renombre para atraer público con su fama, desplazando a los locales. El dibujante y escenógrafo Mischa (Miguel) Schartz también dedicó todo su arte al mundo del teatro idish porteño, diseñando ropas y máscaras.

Con los años su atracción fue disminuyendo. Las nuevas generaciones, que ya conocían el idioma, y el arraigo a las costumbres argentinas llevaron al público hacia otros horizontes. Sin embargo hay un sitio donde aún se puede conocer, descubrir y disfrutar de este tipo de obras: el Auditorio Ben Ami (Jean Jaures 746). El espacio (que lleva el nombre del célebre actor judío Jacobo Ben Ami) era  propiedad de la Asociación de Actores Israelitas y se cedió a la AMIA para usarse sólo con fines teatrales.Las costumbres y tradiciones nos acompañan y se transmiten a través de las generaciones. La historia del teatro idish es una huella constitutiva de la identidad cultural de la comunidad judía argentina y ayuda a entender el desarrollo comunitario en nuestro país.

Fuentes:

“Sitios de la memoria”, Eliahu Toker y Ana Weinstein

“Oysfarkoyft: Localidades agotadas”, Silvia Hansman, Susana Skura y Gabriela Kogan.

El material puede consultarse en el Centro Marc Turkow

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