A 65 años de la creación de Medinat Israel: EL PUEBLO ETERNO

Por Moshé Korin

Bandera de Israel

Bandera de Israel

Hay un texto hermoso con el que bendice al ascender al púlpito antes de leer un fragmento de la ley de Moisés; luego recita otra bendición adicional de elevación espiritual, cuando termina tal lectura. Esta última dice así: “Bendito seas Tú, que nos diste la Torá y vida eterna sembraste en nuestro seno” (Jaié olam natá betojeinu).

Una de las particularidades más distintivas del pueblo judío es  “jaié olam”- Vida Eterna, lo que le brinda la singularidad de ser “Am Olam”- Pueblo Eterno. De allí deriva el acuciante dilema de la supervivencia judía.

Muchos historiadores e investigadores del desarrollo de la sociedad humana, no se explican el misterio de la continuidad del pueblo judío, a través de todas las vicisitudes tremendas que lo acosaron, las que hicieron sucumbir definitivamente a otras naciones en similares condiciones; lo que pareciera desafiar las leyes establecidas por la historia.

Celebración en las calles de Israel

Celebración en las calles de Israel

Una y otra vez, dio la sensación que el pueblo judío, había sido abatido definitivamente. Pero otras tantas veces, se produjo su surgimiento, sobre el tablado de la historia, en el orden político, cultural, social y económico. Ello corrobora precisamente el concepto de “Am Olam”, tan arraigado en la tradición y en la esencia judía. Una particularidad notable de la historia judía, es la naturaleza de su desarrollo cíclico, que muta con espectaculares altibajos; mucho más pronunciados que en otros pueblos. Siempre después de descender hasta su perigeo, luego de ser perseguido, martirizado, envilecido y masacrado, se produce un gran repunte, en apariencia milagroso, el que se debe, sin duda alguna, a las fuerzas inmanentes acumuladas en su seno, al dinamismo y empuje de su vocación de pueblo. Esto también se debe, seguramente, a la conciencia de su destino histórico, a su determinación de seguir existiendo, en desafío, frente a todas las fuerzas que se han confabulado para exterminarlo.

Uno de estos repuntes gloriosos se produjo sesenta y tres años atrás, un 5 del mes de Iyar, al proclamarse el Estado de Israel: en realidad el tercer Estado Judío, en la trayectoria de cuatro veces milenaria de este pueblo. Por eso, precisamente, la fiesta de la Independencia de Israel, no se limita a serlo tan sólo, de los más de cinco millones de judíos israelíes y de los más de un millón de ciudadanos no judíos de Israel, que habitan la Tierra Prometida. Es también, la fiesta de todo aquél, que pertenece al “Am Olam” (Pueblo Eterno), pues representa la culminación de sus sueños milenarios, de las profecías de redención de sus visionarios, de sus generosos sacrificios, de sus inagotables esperanzas, de sus lides, de su eterno optimismo, de su vocación de libertad.

Festejos por Iom Haatzmaut en el Kotel

Festejos por Iom Haatzmaut en el Kotel

¿Cuál es el mecanismo que hace del pueblo judío “Am Olam”? Si analizáramos sus luchas por la independencia, desde tiempos remotos, desde el mismo Éxodo de Egipto, el pueblo judío, es el único que desafió con arrojo, casi suicida, a las potencias más poderosas de la tierra, en defensa de su independencia.

Enfrentó a Nabucodonosor, amo del mundo; a Antíoco Epifano, comandante del ejército griego; a Vespasiano y Tito; acometió en Masada; enfrentó a Adriano, a Torquemada, al mismo Hitler, y por fin salió a la lid, contra siete Estados Árabes, hace más de seis décadas. En todas estas oportunidades, Israel contaba con innumerables posibilidades de sucumbir y las más de las veces, fue diezmado y masacrado. No obstante, no se rindió, no se dio por vencido, y por eso persistió. Ésta es la razón de su existencia.

Supo defender la dignidad de la vida humana, porque cuando fue necesario, sus hijos, fueron con dignidad al encuentro de los mayores riesgos, superando los miedos y las vacilaciones, pues estuvieron siempre dispuestos a sacrificarlo todo, incluso la vida misma. Se aferraron en forma inquebrantable a su patrimonio espiritual, por ello el pueblo judío, fue, es y será: “Am Olam”. Esta fue en su propia perennidad como pueblo; y la conciencia del deber de defender tal eternidad a toda costa, deriva de la cosmovisión judía que está colocada, en la vanguardia de la historia universal.

Por ello, precisamente, Iom Haatzmaut es mucho más que un desfile de gloria militar, mucho más que la celebración de una serie de victorias contra un poder agresivo y avasallador, y más aún de la fundación de un Estado adicional.

El 5 del mes de Iyar de 1948, representa la determinación de un pueblo de seguir existiendo, desafiando a quien fuere: es el triunfo de la fe judía, en su existencia de antaño y actual; es la esperanza de que nuestra cosmovisión de un mundo mejor para todos, sin distinción, prevalecerá; es, en suma, el triunfo de la idea y de la práctica de “Am Olam”- Pueblo Eterno.

¡Jag Sameaj!

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