Vida y obra de Arthur Miller

Por Moshé Korin

Arthur Miller

Arthur Miller

Nacido bajo el nombre de Arthur Asher Miller en Nueva York un  17 de octubre de 1915, Arthur Miller fue el dramaturgo y guionista sin igual.

Hijo de inmigrantes judíos polacos de clase media. Su padre, Isadore, tenía una próspera empresa textil, lo que permitió a la familia vivir en Manhattan, junto al Central Park. Sin embargo, la Gran Depresión fundió  la empresa familiar, por lo que tuvieron que mudarse a un humilde departamento en Brooklyn. Este último lugar suele ser señalado como inspiración de la vivienda del protagonista de “La muerte de un viajante”.

Cuando terminó su escuela secundaria, trabajó en un negocio de repuestos para autos para poder pagarse la universidad. Estudió periodismo en Michigan. Se graduó en 1938, año en que se trasladó nuevamente a Nueva York, donde trabajó escribiendo guiones para la radio.

Se casó en tres ocasiones. En 1940 contrajo matrimonio con su novia del colegio, Mary Slattery, hija de un vendedor de seguros. La pareja tuvo dos hijos, Jane y Robert. Se divorciaron 1956, año en el que se casó con la controvertida y legendaria Marilyn Monroe. Su tercer matrimonio fue con la fotógrafa de prensa Inge Morath con la cual estuvo casado por 40 años, desde 1962 hasta 2002, cuando ella muere a causa de un cáncer.

Decenas son los títulos publicados por Arthur Miller, pero éstos poseen una constante: la crítica social a la hipocresía estadounidense.

En 1947 estrenó la obra “Todos eran mis hijos”, en la que denunció el cinismo de las empresas de armamento y por la cual recibió en 1948 el Premio de la Crítica otorgado por el Círculo de Críticos de Teatro de Nueva York.

En 1949 se produce su consagración definitiva, con “La muerte de un viajante” en la que denuncia el carácter ilusorio del sueño americano. De esta obra afirmó Miller que era “una obra literal sobre un vendedor”. Por ella fue galardonado con el Premio Pulitzer y con tres Premios Tony.

En la década de 1950 fue víctima de la persecución ideológica dirigida por el senador McCarthy.

Fue acusado de tener simpatías comunistas y se rehusó a revelar los nombres de los componentes de un círculo literario sospechado de tener vínculos con dicho Partido, ante la Comisión de Actividades Antiamericanas en 1956, acogiéndose así a la protección constitucional. A pesar de las presiones que sufrió (hasta le fue retirado el pasaporte) Miller no dio ningún nombre, declarando que, aunque había asistido a reuniones en 1947 y firmado algunos manifiestos, no era comunista. En mayo de 1957 se le declaró culpable de desacato al Congreso por haberse negado a revelar nombres de supuestos comunistas. Sin embargo, en agosto de 1958, el Tribunal de Apelación de los Estados Unidos anuló la sentencia, de forma que no tuvo que ingresar en la cárcel.

Las penurias de aquel tiempo las plasmó en “Las brujas de Salem”. También en la década de 1950 publicó “Recuerdo de dos lunes” (1955) y “Panorama desde el puente” (1955), llevada esta última, con éxito, al cine y al teatro y con la que obtuvo su segundo premio Pulitzer.

A pesar de esto, su activismo político no cesó y Miller denunció la intervención de Estados Unidos en Corea y Vietnam y fue delegado en la convención demócrata de 1968, pero en las décadas siguientes terminó en una posición escéptica respecto de la política.

 

Su vida es sin dudas una de las más fascinantes de la historia intelectual contemporánea. A pocos días de conmemorarse ocho años de su fallecimiento, el 10 de febrero de 2005 a sus 89 años, es una buena ocasión para, al menos, dedicarle unas modestas líneas.

 

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