Pasado y presente de la colectividad judía chaqueña

Vida social sefaradí en Resistencia

Vida social sefaradí en Resistencia

Integración y arraigo

 

Llegados en las últimas décadas del siglo XIX, los sefardíes se dedicaron principalmente al comercio, manteniendo la que era su principal actividad en el norte de África.

Ellos no se toparon con la barrera idiomática, por lo que la integración con el resto de la sociedad fue un proceso muy natural. Eran muy abiertos en las festividades, no había problemas con el idioma, era una integración sencilla, podría decirse.

Antes aún de la creación de la Asociación, esta corriente judía tuvo una primera institución que ya cuenta con 105 años en Resistencia, y es el Cementerio Sefardí.

Cada vez más los judíos abandonaban La Sabana y llegaban a Resistencia, ciudad que ya evidenciaba su potencial de desarrollo. Al igual que antes, las mujeres se quedan en la casa con los hijos, y los hombres se dedican al comercio.

En 1912 llegaría un acontecimiento de gran relevancia. El 29 de noviembre se inscribiría en los registros nacionales a la Asociación Israelita Latina, marcando el nacimiento de la institucionalidad judía en el Chaco.

Al tener manejos bastante informales en sus orígenes, los primeros libros de acta datan de 1930, un par de años antes de la inauguración de la sede de la asociación por calle Juan B. Justo. Hasta dar ese paso fundamental de la sede propia, los sefardíes se reunían en la casa de algunos notables de la comunidad como las de los hermanos Elías y Salvador Bentolila, que quedaban las dos por avenida Alberdi, separadas por pocas cuadras.

Hacia una sola comunidad 

 

Mientras que la participación de los sefardíes en la vida de Resistencia y su integración social no tenía contratiempos, la otra vertiente de origen judaico, la askenazí, si se topaba con enormes dificultades.

Huyendo de la persecución y la guerra, los judíos principalmente de Europa oriental comenzaron a llegar en la década del treinta. En este caso venían pobres y sin hablar español.

Mientras que la creación de la Asociación Israelita Latina fue un proceso natural para los sefardíes, para los askenazíes era vital la conformación de la que sería la Asociación Israelita de Beneficencia ya que no querían renunciar al idish y querían mantener sus servicios tal como estaban acostumbrados en su lugar de origen.

Pasaron muchos años en que la integración entre ambas comunidades era algo impensado por las enormes diferencias. Pero el tiempo fue haciendo lo suyo, y como siempre, fueron los niños los primeros en ir rompiendo esas barreras.

En la década de los 80’, ambas asociaciones comenzaron los primeros intentos de trabajo conjunto, pero recién en el 2000 se conformaría una mesa de integración comunitaria donde se trataban algunos temas comunes. También en esos años ambas asociaciones consensuaban para traer a un oficiante común, conocido como el Director Comunitario.

Como a toda la sociedad argentina, la crisis del 2001 impactó fuerte en los judíos de Resistencia, lo que los llevó de cierto modo a recurrir a una reingeniería.

Compromiso interno y social

 

Hoy ya no existen divisiones entre sefardíes y ashkenazíes. La Comunidad Judía de Resistencia es una sola, y como tal, desarrolla incontables actividades y aportes tanto para sus miembros como para toda la sociedad.

Son numerosos los programas y actividades que impulsan, destinados en su gran mayoría a la sociedad chaqueña.

 

Fuente: http://www.esefarad.com

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