Julio Popper, un legendario aventurero judío en Tierra del Fuego

Julio Popper

Julio Popper es un personaje muy especial en la historia argentina. Sus andanzas en el “fin del mundo” son realmente de excepción, así como lo es la repercusión que tuvo en su tiempo y la estela que ha dejado.

Popper nació en diciembre de 1857 en Bucarest, donde la vida para una familia judía no era nada fácil. Hijo de un intelectual de peso dentro de la comunidad, Naftali C. Popper era el director del primer colegio judío en la capital rumana y el fundador del diario Timpul. Allí, en su ciudad natal, Julio estudió ingeniería en las universidades de Bucarest y más tarde en París, donde completó sus estudios en 1873 aproximadamente.

Su espíritu aventurero lo llevó a navegar en distintos mares, recorriendo Turquía, Egipto, India, Japón y China, Estados Unidos, Cuba, México y Brasil. En este último país se encontraba cuando llegó la noticia que sellaría el rumbo del resto de su vida: a metros del Estrecho de Magallanes se había encontrado yacimientos auríferos.

Esta información bastó para ponerlo en movimiento: Popper llegó a Buenos Aires en 1885, lleno de impulsos y ambiciones a sus 28 años, atraído por la noticia del descubrimiento de oro en el extremo sur  argentino, más precisamente en Cabo Vírgenes. Políglota, con un dominio perfecto del castellano, traía consigo el título de Ingeniero en Minería y su enorme afán aventurero.

Popper en Tierra del Fuego

El 7 de septiembre de 1886 fue autorizado a “explorar científicamente el territorio de Tierra del Fuego”. Apelando a su deducción geológica y minera fue a la Isla Grande de Tierra del Fuego, donde arribó con un grupo de expedicionarios. Allí descubrió el más importante yacimiento registrado por la actividad minera en territorios australes.

Popper tenía la visión geopolítica de crear un pueblo como modo de afirmar la Soberanía Argentina, proyecto que denominó “Atlanta”, del cual editó seis ejemplares, numerados y firmados por él, permaneciendo el Nº2 en el Museo del Fin del Mundo.

Moneda “popper” de 1 gramo

Para mantener su organización, acuñó monedas de oro de 1 y 5 gramos de manera artesanal, consiguiendo que la Casa de Moneda de la Nación acuñe 200 piezas de 5 gramos y mil de 1 gramo, legalizando su circulación. Se trataba de algo de lo más insólito, ya que en aquel momento regía en toda la Argentina el Peso Moneda Nacional, mientras que en Tierra del Fuego se encontraba el “popper”.

Julio Popper murió en 1893, en Buenos Aires, con solo 36 años dejando las monedas “popper” entre su legado, las cuales hoy en día tienen alto valor numismático.

Fuentes:

Canclini, Arnoldo. Julio Popper. Quijote del oro fueguino. Emecé Editores, Buenos Aires, 1992.

Lewin, Boleslao. Popper: un conquistador patagónico. Ed. Candelabro, Buenos Aires, 1967.

Ilustración de Panosetti, para el libro Vida judía en Argentina. Relatos en el Bicentenario, Buenos Aires, Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto, 2010; publicado para la Feria del Libro de Fráncfurt 2010.

Fotografías de Popper del archivo fotográfico del Centro Marc Turkow, cedidas por el Archivo General de la Nación.

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