Tu BeAv, el día del amor

Por Moshé Korin

Tu BeAv se celebraba antiguamente en Israel el día 15 del mes de Av (en nuestro calendario, este año fue el 3 de agosto), siendo que “Tu” son las dos letras hebreas que suman 15. Esta festividad tenía un carácter muy particular, pues en sus expresiones se mezclaban motivos nacional-religiosos, sociales y de las tareas agrícolas. Sin embargo, a través de las generaciones, fue cayendo en el olvido. Sólo un lejano eco llega hasta nuestros días, especialmente por la gran cantidad de ceremonias de casamiento que suelen efectuarse en esta fecha.

Nuestras fuentes literarias no nos explican la esencia de la festividad, pero sí nos ofrecen su descripción. Así, dice Rabán Shimón ben Gamliel: “No tuvo Israel festividades comparables a la de Jamishá Asar Beav (el día 15 del mes de Av) y la de Iom Hakipurim (después del ayuno); en las cuales las jóvenes de Jerusalem salían vestidas de blanco con ropas prestadas, para no avergonzar a las que no las tenían mejores; y salían las jóvenes de Jerusalem a danzar en las viñas”. (“Mishná”, “Taanit” IV, 7).

La fecha del “Tu BeAv” en el hemisferio boreal coincide con el final de la vendimia y del verano. Por ello, se supone que los agricultores la destacaron especialmente. También hay una explicación de los sabios del Talmud, que sostienen que a partir del “Tu BeAv”, se suspende la tala de árboles destinados a alimentar el fuego en las ceremonias del culto realizadas en el Templo de Jerusalem.

A su vez, muchos investigadores suponen que fue la transformación de una vieja fiesta pagana vinculada a la naturaleza, que se celebraba en las viñas como parte del culto a la tierra y a los vegetales.

A esta celebración, el Pueblo de Israel le agregó nuevos matices. Éstos se refieren al afincamiento en su país, al fortalecimiento de los lazos entre las distintas tribus y a las relaciones fraternales entre los diferentes estratos de la sociedad, como también a la supresión de las barreras socioeconómicas entre sus miembros. En tal sentido, el tratado talmúdico de “Taanit” refiere que a los jóvenes arribados para elegir esposa, las danzarinas les decían: “¡Joven, eleva la mirada para ver bien lo que eliges!” “¡No te dejes llevar solamente por la hermosura!”.

En algunos textos muy antiguos se denomina a esta Festividad, como “Jag Habetulot” (“Fiesta de las Doncellas”).

Nuestros sabios fijaron los orígenes de esta festividad en distintos sucesos, históricos o legendarios, de antigua data. En todos ellos aparece un hecho determinante en el 15 de Av, y ese hecho sería el atribuible al comienzo de esta festividad. Así, hay quienes remiten al Cuarto Libro del Pentateuco donde el día 15 de Av es aquel en el que cesa la mortandad de una generación condenada a morir en el desierto; otros nos hablan de que éste era el día en que se permitían los matrimonios intertribales; y están los que vinculan la fecha al último Rey de Israel, Oseas, quien en este día quita la prohibición de las peregrinaciones a Ierushalaim (Jerusalem).

Se comprueba así cómo desde tiempos muy antiguos, el “Tu BeAv” es útil para estrechar lazos de amistad y de familia entre las diferentes tribus, y para fortalecer la unidad del pueblo en su conjunto.

En la época del Segundo Templo también se registraba una particular ceremonia en el 15 de Av, día de cese de la tala de árboles. Asimismo, luego de la debacle del aguerrido ejército de Bar Kojba que en el año 132 de la Era Común encabezó la insurrección contra Adriano, fue ese el día en el que se anuló el maligno decreto que prohibía la sepultura de los heroicos soldados judíos caídos en Betar.

Ya en el exilio (“Galut”, diáspora) el Pueblo de Israel se vio alejado de las tareas agrícolas durante siglos. El “Tu BeAv” quedó entonces relegado como festejo jubiloso; de su primitivo carácter alegre, sólo quedó la prohibición de pronunciar en ese día oraciones fúnebres.

Finalmente, en el Israel de nuestros días, la celebración que nos ocupa ha recibido un nuevo nombre: la “Fiesta del Amor”. Ésta se caracteriza por la gran cantidad de bodas que se celebran en este día tan especial.

Es, asimismo, el día en que se presentan espectáculos para jóvenes al aire libre y a la luz de la luna, las parejas son agasajadas y reciben obsequios, al tiempo que se acostumbra a bailar. Sobre este último punto, es interesante concluir la nota recordando la expresión del Rabí Aharón de Karlin: “Muy meritoria es la danza, pues al bailar, el ser humano se eleva un palmo por encima de lo terrenal y se aproxima a Dios”.

Anuncios