El otro hotel que albergó a inmigrantes judíos

Hotel Boulevard Atlántico

En la década de 1880 se pensó hacer un gran balneario en las actuales playas de Mar del Sur, que técnicos alemanes habían declarado como “las mejores” de toda la  costa atlántica. En 1889 el Banco Constructor de La Plata, compró las tierras ubicadas al sur del arroyo La Carolina y así nació el pueblo “Boulevard Atlántico” vecino a Mar del Sur, que luego tomaría su nombre.

El “Hotel Boulevard Atlántico” marcó un hito en la costa atlántica. El edificio emergió en la nada, vecino a la playa, imponente por su estilo neoclásico europeo, por la magnífica dignidad que le dan sus armoniosas proporciones y por su tamaño, fue uno de los primeros de la Argentina.

A fines de diciembre de 1891 llegaron a la Argentina 818 inmigrantes judíos provenientes de Europa del Este que huían de las discriminaciones, las persecuciones y hasta los pogroms surgidos en Rusia a partir del asesinato del zar Alejandro II en 1881. Arribados en el vapor “El Pampa”, perteneciente a la compañía francesa Chargeurs Reunis y subvencionado por el célebre banquero judío alemán Barón Mauricio Hirsch, los viajeros fueron alojados en el Hotel de los Inmigrantes, porque todavía no podían dirigirse hacia el destino final, ya que las tierras en que iban a asentarse en Entre Ríos, aún no les habían sido adjudicadas.

Vapor “El Pampa”

Por lo cual se decidió trasladar a los “pampistas” a un lugar de descanso hasta que se pudiera concretar el proyecto. Con la colaboración de la Congregación Israelita en Buenos Aires, una delegación inspeccionó y  aprobó el Hotel para el alojamiento de las ochenta familias. Los “pampistas” llegaron en tren hasta Mar del Plata y de allí en 60 carretas hasta Mar del Sur para establecerse en el lugar por un tiempo.

Podía el hotel desocupado no contar entonces con las comodidades usuales para un veraneo típico, pero un techo, la cercanía de las magníficas playas y la asistencia de la Empresa Colonizadora, hicieron de  los tres meses de estadía, un tiempo de paz y de reparo de fuerzas para quienes venían probados por el dolor, el desarraigo y la incertidumbre.

Aunque muchos la pasaron bien, otros no tanto. La situación era bastante precaria, el clima era difícil y surgió una peste que afectó a los más pequeños. Las crónicas señalan que varios niños sufrieron una enfermedad que hasta el día de hoy se desconoce si fue tifus, gripe o psitacosis, provocando la muerte de varios de ellos.

Entrada al Hotel

Pese a esto, la estadía en el Hotel Boulevard Atlántico fue para los futuros colonizadores de Entre Ríos un tiempo de recuperación de la vida doméstica, en un ambiente de campo y mar, nuevo para ellos. Aprendieron a montar caballos y a ordeñar vacas, a pescar y a comer carne asada al aire libre. Los baños de mar se organizaron en distintas playas para hombres y mujeres por falta de trajes de baño. No faltaron las danzas judías, los romances y los casamientos. Uno de los mejores salones fue acomodado como sinagoga donde se oficiaban las oraciones del día y se leían los libros sagrados, se celebraban las fiestas religiosas y las oraciones de Shabat.

El Hotel fue testigo del crecimiento de este pequeño pueblo.

Finalmente, el grupo retornó a Buenos Aires en tandas, desde donde se embarcaron a Concepción del Uruguay y, de allí, se distribuyeron en las tierras recién adquiridas de Entre Ríos por el Barón Hirsch, en San Antonio, Domínguez y Colonia Clara, así como otro grupo fue enviado provisionalmente a Moisés Ville en la provincia de Santa Fe, continuando así con la epopeya de la inmigración judía en la Argentina.

En 1988 el Hotel Boulevard Atlántico fue declarado Monumento Histórico Municipal. Con motivo de ese acontecimiento, descendientes de los “pampistas” les rindieron homenaje en Mar del Sur con la colocación de una  placa recordatoria de esa estadía.

Fuente: Diario La Nación, Amigos de Mar del Sud y Rusia Hoy.

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