El movimiento de Rikudei-Am en Argentina

Como todo movimiento cultural, el Movimiento de rikudei-am (danzas folklóricas israelíes, danzas del pueblo) en Argentina comenzó desordenado e improvisado en la década del 50´, a través de emprendimientos independientes.

Por aquella época, muchos jóvenes viajaban a Israel, abocándose a su regreso a la enseñanza de las danzas que allí habían aprendido. Entre las primeras que tuvieron repercusión en nuestro país se encuentran Maim maim, Iti milebanón, Dodi li y Krakoviak.

En 1964 el Departamento de Juventud de AMIA comenzó a organizar talleres de rikudim en los diferentes centros juveniles de su red. Al finalizar cada año tenía lugar el Festival dela Danza yla Canción Israelí, en el cual participaban los jóvenes bailarines de los diferentes grupos. Al evento se sumaron más tarde el Keren Kayemet le Israel y CUJA.

Además, AMIA enviaba a importantes profesores al interior del país, a fin de enseñar y transmitir la cultura israelí allí también.

Por excelencia, el espacio en donde más se desarrolló esta disciplina fueron las tnuot (movimientos juveniles sionistas), tomando fuerza por medio de un sistema de talleres optativos. En su comienzo, la música sonaba en vivo. El ritmo de baile era pautado por el profesor, debiendo el músico acomodarse a éste y a los bailarines. Sin embargo, con la aparición de los casettes, esta modalidad se fue abandonada.

Por otro lado, el primer taller para adultos se denominó “Grupo de Padres de Rikudim del Scholem Aleijem”, el cual comenzó a funcionar en 1968 en la institución que llevaba su nombre. En su origen, estuvo conformado por madres de alumnos de la escuela, siendo que los padres se incorporaron con posterioridad. En 1983 el grupo cambió su nombre a Masoret (tradición).

Uno de los festivales más importantes en nuestro país en lo que a las danzas folklóricas israelíes concierne, es el “Festival Dalia”. Este no solo representa el cierre festivo del año, sino que se trata de una suerte de diagnóstico del ciclo transcurrido, que invita a participar del próximo. Esto se debe a que un buen festival es una gran motivación para acercarse al baile, contagiando la magia de ponerse en movimiento.

Adoptando el nombre de los encuentros realizados en Israel entre los años 1944 y 1963, los “Festivales Dalia” se fueron asentando, creciendo y modificando. Sin embargo, su base se mantenía: uno o dos días de rikudim intensivos con harkadot en un playón y las actuaciones de los diversos grupos en el escenario.

Se trataba de un festival internacional al cual acudían los grupos de Buenos Aires, del interior del país y del exterior, convirtiéndolo en el encuentro más grande y popular de todos los bailarines.

Con el tiempo, se sumaron el “Festi-Hora”, el “Encuentro Noar”, el “Artzi”, el “Peguishá”, así como también el “Festival Rikdí”, el “Carole Iaffa”, el “Li-Laj”, el “Hemshej” y el “Hora Shalom”, entre otros.

Las danzas israelíes transmiten la expresión del vigor del Estado de Israel y la épica de todo un pueblo. Cada interpretación recorre un relato diferente dotado de sentimiento, de historia, de cultura. Y si bien cada persona se acerca a este baile por motivos diferentes, todos encuentran una gran pasión que fomenta el sentido de pertenencia judeo-argentino.

 

¿Participás o participaste de algún grupo de Rikudim?
¿Y de algún festival? ¿Qué sentimiento te provoca este tipo de danza? ¿En qué se diferencia de cualquier otro tipo de baile?

 

Fuente: “Danzas folklóricas israelíes. La experiencia argentina.”, de Gabriela Wilensky y Paola Freinquel. Ed. Milá, Buenos Aires, 2002.

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