Apellidos judíos: pronunciaciones, equivalentes y traducciones

Hoy en día, todos portamos un nombre que, acompañado por nuestros apellidos, nos identifica. Lo que diferencia a uno de otro, como bien sabemos, es que si bien el nombre es elegido generalmente por nuestros padres, el apellido es heredado mayoritariamente por el legado paterno. Sin embargo, al pasar los años, esta transmisión se torna confusa, perdiéndose en muchos casos el verdadero significado, origen y valor del apellido originario.

Como hemos visto en artículos anteriores publicados en este blog, la historia de los apellidos judíos en Europa Oriental data de fines del siglo XVIII. Y, claro está, la variación en el lenguaje, las migraciones, las persecuciones y demás hechos, han generado diversas mutaciones tanto en su pronunciación como en su escritura.

Los apellidos fueron escritos de acuerdo con la zona en que se definieron inicialmente. La mayoría, en la zona de Polonia, en un principio siguió el alfabeto polaco, aunque luego las migraciones a zonas de influencia rusa con otra estructura alfabética generaron cambios significativos en la escritura para mantener una fonética similar.

Conviene recordar algunas características del alfabeto polaco y del sonido de las letras:

C= en polaco suena tz como Tzion.
H= muda en polaco, no existe en el alfabeto ruso.
G= reemplaza a la H en ruso. Así, el Hurevich polaco se transforma en Gurevich.
J= suena como I en polaco y como J en ruso.
CH= J en polaco.
Y= suena como I.
CZ= suena como tch, como en idish la dupla tet-shin. Por ejemplo: Diacz= Daitch.
RZ= suena como una ye doble, como en idish la dupla sian-shin.
SZ= sh fuerte. Por ejemplo: Sznajer= Schnaider.

De esta manera, según fueran escritos en Polonia o en Rusia, apellidos como Zaltman y Zalcman, Jaim y Chaim, Jaretz y Charec, son de igual pronunciación y pueden corresponder a hermanos.

Esto ha llevado a buscar similitudes a través de un sistema denominado Soundex Daitch-Mokotoff que codifica los apellidos por similitud y permite encontrar vinculaciones y agrupar un número más reducido de variantes verdaderamente originales.

Apellidos previos a los últimos 200 años

Dentro de la comunidad sefaradí era habitual utilizar apellidos desde el período hispánico, con frecuencia en árabe o español, que eran heredados, pero esto fue muy infrecuente en la comunidad ashkenazí y en particular en Europa Oriental. Excepciones a esta regla son los judíos de Checoslovaquia; en el cementerio de Praga puede verse el uso de apellidos desde el siglo XV. También se conservó dentro de la comunidad ashkenazí un pequeño número de apellidos de familias ricas o de estirpe rabínica: Landau, Jaffe, Frenkel, Halpern, Szpiro o Szapiro, y Horowic.

¿Tu apellido se pronuncia diferente de como se escribe? ¿Conocés los derivados y/o equivalentes que presenta? ¿Sabés cuál es su traducción?

Fuente: Edelstein, Benjamín. “Diccionario de apellidos judíos. Su etimología, variantes y derivados.” Editorial Dunken, Buenos Aires, 2003.

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