Hoteles de Inmigrantes: La primera imagen del país

La primera imagen que los europeos que bajaban de los barcos tenían de la Argentina era el Hotel de Inmigrantes. O de los hoteles, para ser más precisos. Una decena de lugares, ya sea propiedad del Estado o alquilados a este, sirvieron de hospedaje a los recién llegados, desde 1825, cuando un grupo de ingleses fue alojado en el antiguo convento de los Recoletos, predio donde ahora funciona el Centro Cultural Recoleta.

Entre 1857 y 1920 casi cinco millones de extranjeros llegaron a Buenos Aires, de los cuales el 43% estuvo alojado en alguno de los hoteles de la Capital: un terreno en la Chacarita de los Colegiales, la fonda de Jacotin, en la entonces calle de La Merced (hoy Reconquista), el edificio en Corrientes 8, el predio ubicado en la calle Cerrito entre Arenales y Juncal, los asilos de San Fernando y Caballito.

Hotel de Inmigrantes

El número de inmigrantes que recibía la ciudad empezaba a crecer y crecer cuando, en 1888, se inauguró el Hotel de la Rotonda. Este edificio, de tres pisos y forma circular, era lo primero que se veía al desembarcar en Buenos Aires. La construcción, ubicada donde hoy se encuentra el andén 9 de la Línea Mitre, aprovechaba algunas de las estructuras de un “panorama” (un espacio de proyección, antecesor directo del cinematógrafo) que había funcionado allí un tiempo antes.

El Hotel de la Rotonda fue demolido en 1911, el mismo año en el que se terminaron las obras del Hotel de Inmigrantes definitivo. Situado en la actual avenida Antártida Argentina 1355, se volvió referencia simbólica y concreta de la entrada al país. El hotel llamaba la atención por su volumen y simetría cuando se lo veía desde el río. Rodeado por las construcciones más pequeñas e igualmente blancas, levantado sobre la orilla del dique de carena, entre el cielo y el agua, la primera imagen que recibían del edificio debía conmover, o intimidar, seguramente, a los inmigrantes que al momento del arribo se amontonaban en la cubierta.

Hotel de Inmigrantes de Buenos Aires hacia 1912

La construcción debía llevarse a cabo en veinte meses y demoró seis años. Una vez finalizada, se convirtió en la materialización de un gran sueño: comprometer a la Argentina con el pensamiento de la época, volverla próspera y atraer a los inmigrantes europeos.

El proyecto, paradigma de la arquitectura higienista, comprendía una serie de pabellones dispuestos alrededor de una plaza central. La ciudad se abría al otro lado de las verjas.

El complejo incluía oficinas, depósitos, enfermería, lavaderos, cocina, un comedor con turnos de hasta mil personas y doce habitaciones en cada una de las cuales podían pernoctar hasta 250 individuos. Hacia 1920 había albergado a casi 200 mil inmigrantes, a los que les dio alojamiento entre 3 y 14 días.

El hotel funcionó como tal hasta 1953 y tuvo usos posteriores de lo más variados. Desde sede del Regimiento 1 de Infantería de Marina y oficinas de Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF), hasta hogar escuela de la Fundación Eva Perón. En 1983 surgió la idea de convertirlo en un museo, proyecto que demoró más de 15 años en ponerse en práctica.

En el Museo, réplicas de las camas del Hotel

Hoy en día puede contemplarse una muestra permanente que narra la historia de la inmigración en la Argentina, desde los gestos iniciales del período 1810-1833 hasta la actualidad. Se exhibe documentación original y lo poco que quedó del mobiliario del edificio, así como también algo del equipamiento del hospital y una gran cantidad de objetos conseguidos a través de donaciones. Declarado Monumento Histórico Nacional, vale la pena visitar sus pasillos largos y paredes frías, para sentir ese aire a puerto que arrastra a esa primera imagen del país.

¿Visitaste el Museo? ¿Qué te pareció? ¿Sabés si tu familia se hospedó en el Hotel de Inmigrantes al llegar a Argentina? ¿En qué año? ¿Durante cuánto tiempo?


Fuente: “Shalom Argentina: Huellas de la colonización judía” realizado por el Ministerio de Turismo, Cultura y Deporte de La Nación en 2001.

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